Con gran ilusión hemos recibido el encargo de ponernos al frente del palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor. Por muchos motivos diferentes, que abarcan desde sentimientos personales, objetivos alcanzados, y compromisos adquiridos, partiendo del respeto a lo que hasta ahora se ha hecho allí, estamos realmente emocionados.

Sin duda, un sentimiento de gratitud ahora mismo nos invade, aparte de una gran responsabilidad. Es el Mayor Dolor una referencia indispensable para nuestra Semana Santa, una devoción singular, una dolorosa rotunda, y una hermandad histórica.
Significa también un nuevo respaldo a un trabajo que hace que trabajemos ocho cofradías de penitencia, todas distintas entre ellas, con un mismo denominador común para nosotros. El costalero.
Haremos cuanto esté en nuestra mano por darle una personalidad definida al andar del palio del Dolor, respetando la esencia de una cofradía a la que llegamos a aprender.
Ese es nuestro objetivo. Y con la ayuda de todos, estamos convencidos que lo conseguiremos.
Que sea lo que la Virgen quiera. Como siempre.

Fotografías: Feliciano Gil.

 

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